Otro punto que hoy hemos tratado es si consideramos que tienen hábitos de lectura son más tolerantes, más humanas que las demás.
En mi opinión, esto no es cierto. Puede que una persona con este hábito tenga más conocimientos, pero no tiene por qué ser más tolerante, pues también existen libros donde las ideas que se recogen son racistas, machistas, etc.
Además, muchos asesinos en serie son grandes lectores; el que leyeran libros no les cambió su manera de ser ni de ver el mundo.
Por ejemplo, en "Una investigación filosófica", de Kerr, se cuenta la historia de un asesino que juega con los investigadores gracias a su gran inteligencia, adquirida como consecuencia de lo que había leído durante toda su vida.
Igualmente, pienso que si un maltratador o un asesino comienza a mostrar interés por la lectura, éste no pierde su condición.